dissabte, 30 d’abril del 2011

El mundo gira sobre una cepa

El mapa global de la producción de vino se amplía a zonas como China, India, Cabo Verde o Isla de Pascual.
Dibujo de Luis F. Sanz- LUIS F. SANZ
La historia de la vid, planta milenaria, resistente y adaptable, transcurre paralela a la del hombre. Hoy podríamos trazar alejadísimos puntos geográficos en el mundo donde se desarrolla, con mayor o menor suerte, una nueva viticultura que está cambiando la historia. Ni la falta de tradición, ni climatologías adversas y extremas o incluso factores religiosos impiden ya que prospere la producción de vino. Mercados tradicionalmente compradores ahora inician una andadura como elaboradores. Existe ya un nuevo panorama sociológico del vino.
El caso de China es revelador. De ser la gran oportunidad, puede pasar a ser la gran competencia. Sus viñedos suponen ya el 6% del mundo. Y aunque las grandes empresas representan el 90% de la producción, aparecen pequeños cultivadores defendiendo el terruño como diferenciación.

Texto extraído de EL PAÍS, El mundo gira sobre una cepa, de Cristina Alcalá, 29 de abril de 2011, página 50.
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dimarts, 26 d’abril del 2011

Aquest vi és generós

Cavalleria rusticana és una òpera en un acte amb llibret de Guido Menasci i Giovanni Targioni-Tozzetti basat en un conte de Giovanni Verga ambientat a Sicília. La música és de Pietro Mascagni. Va ser estrenada el 17 de maig de 1890 al Teatro Costanzi de Roma i al Gran Teatre del Liceu el 9 de maig de 1891.

L’òpera se centra en una mort per gelosia amorosa; veritable manifest del verisme musical, que pretenia convertir l’òpera –contra els excessos dels romàntics– en un abrupte «fragment de vida» extret de la realitat social més dura. Aquest moviment, que procedeix directament del verisme literari italià inspirat pel naturalisme francès de Zola, afectà també el llenguatge musical, amb una continuïtat narrativa assegurada per l’orquestra i per l’abolició de les estructures tancades de l’òpera vuitcentista.
Scorsese va escollir Cavalleria rusticana per als moments més tràgics de Toro Salvaje i Coppola per El padrino III.


aLfio
(fredament)
Compare, feu com us plagui,
jo us espero allà fora, rere de l’hort!
(Se’n va.)
Turiddu
(a Lucia , que entra)
Mamma, aquest vi és generós,
i avui me n’he empassolat
massa gots, segur!
Vaig a fora, que em toqui l’aire!
Però abans vull que em beneeixis
com quan vaig marxar a fer el soldat.
I a més, Mamma, escolta, si no torno,
si no torno, hauràs de fer de mare
a la Santa, li havia jurat
que la duria a l’altar.
Li hauràs de fer de mare,
si no torno!
Lucia
Per què parles així, fill meu!
Turiddu
Oh, per res!
M’ho ha inspirat el vi!
Reseu per mi a Déu!
Un petó, un petó, mamma!
Un altre, un altre! Adéu!
(L’abraça i se’n va precipitadament.
aLfio
(freddamente)
Compare, fate come più vi piace;
Io v’aspetto qui fuori dietro l’orto.
(Esce.)
Turiddu
(a Lucia, che entra)
Mamma, quel vino è generoso,
e certo oggi troppi bicchieri
ne ho tracannati...
Vado fuori all’aperto.
Ma prima voglio che mi benedite
Come quel giorno che partii soldato.
E poi... mamma... sentite...
S’io... non tornassi... Voi dovrete fare
Da madre a Santa, ch’io le avea giurato
Di condurla all’altare.
Dovrete fare da madre a Santa,
se io non tornassi...
Lucia
Perché parli così, figliuol mio?
Turiddu
Oh! nulla!
È il vino che mi ha suggerito!
Per me pregate Iddio!
Un bacio, mamma...
Un altro bacio... addio!
(L’abbraccia ed esce precipitosamente.
L'acció transcòrre un diumenge de Pasqua a una plaça d'un poble de Sicília. Té com a protagonistes un noi que torna del servei militar (Turiddu) i una jove (Santuzza) que tenen un idil·li (abrandat per part d'ella; de despit per part d'ell, perquè ell ha vist que s'han trencat els seus plans de casament amb Lola, la promesa de tota la vida, que ara s'ha casat amb Alfio).
En la segona part de l’òpera, quan ja els odis i els amors s’han agermanat, la gent del poble surt de l'església i són convidats per Turiddu a beure un got de vi (ària i cor Viva il vino spumeggiante), i brinden. Arriba Alfio, que rebutja el got que Turiddu li ofereix. En una fingida abraçada de reconciliació Turiddu mossega l'orella d'Alfio, acció que vol dir que el desafia a mort. Els dos homes es repten a un duel, Crida sa mare, i li demana que, si ell no torna, faci de mare a Santuzza, a la qual havia jurar portar a l'altar (ària Mamma, quel vino è generoso).
La representació és de la temporada 2010 del Teatre de l'òpera de Lima. Canta l'ària el tenor Andrés Veramendi.
Webs consulades: Gran Teatre del Liceu i viquipèdia.

dissabte, 9 d’abril del 2011

Pan




Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.

Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.

Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.

Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.

Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.

En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado...

Después le olvidé, hasta este día
en que los dos nos encontramos,
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.

Amigos muertos con que comíalo
en otros valles, sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.

Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.

La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.

Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los reencontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...

Gabriela Mistral

El pan nuestro




Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!

Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas
que a un golpe de luz
volaron desclavadas de la Cruz!

Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo,
Señor...!

Todos mis huesos son ajenos;
yo talvez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café!
Yo soy un mal ladrón... A dónde iré!

Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!

César Vallejo

Ramo de Oliva (Canción Quince)




Ramo de oliva, vamos
a verdear el aire,
que todo sea ramos
de olivos en el aire.

Defenderemos la tierra
roja que vigilamos.
Que todo sea ramos
de olivos en el aire.

Puestos en pie de paz,
unidos, laboramos.
Ramo de oliva, vamos
a verdear el aire.

A verdear el aire.
Que todo sea ramos
de olivos en el aire.


Blas de Otero

Olivares de Mancha Real




Sencillo e intrincado,
con su tesoro a cuestas
el olivar cavila.
En él no son precisos
ni rosas ni claveles:
sólo estar, siglo a siglo,
serenamente en pie.

Cuanto miramos desde arriba es nuestro,
porque nos mira y somos suyos.
Cae el cielo, y tú me amas,
y el olivar nos ama a ti y a mí.

La tormenta muy pronto
restallará sus látigos. ¿Qué importa?:
ya no sueño dormido ni despierto,
ya te tengo entre olivos.
Mi patria sois; me extinguiré en vosotros
para que empiece todo una vez más.

Antonio Gala

¿Qué es un olivo?




¿Qué es un olivo?
Un olivo
es un viejo, viejo, viejo
y es un niño
con una rama en la frente
y colgado en la cintura
un saquito todo lleno
de aceitunas.

Rafael Alberti

Los olivos



A Manolo Ayuso

I
¡Viejos olivos sedientos
bajo el claro sol del día,
olivares polvorientos
del campo de Andalucía!
¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar!
¡Son las tierras
soleadas,
anchas lomas, lueñes sierras
de olivares recamadas!
Mil senderos. Con sus machos,
abrumados de capachos,
van gañanes y arrieros.
¡De la venta del camino
a la puerta, soplan vino
trabucaires bandoleros!
¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!
¡Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada!
¡Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas!…
Olivares, Dios os dé
los enerosde aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales,
vuestras flores racimadas;
y las lluvias otoñales
vuestras olivas moradas.
Olivar, por cien caminos,
tus olivitas irán
caminando a cien molinos.
Ya darán
trabajo en las alquerías
a gañanes y braceros,
¡oh buenas frentes sombrías
bajo los anchos sombreros!…
¡Olivar y olivareros,
bosque y raza,
campo y plaza
de los fieles al terruño
y al arado y al molino,
de los que muestran el puño
al destino,
los benditos labradores,
los bandidos caballeros,
los señores
devotos y matuteros!…
¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!…
¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!
II
A dos leguas de Úbeda, la Torre
de Pero Gil, bajo este sol de fuego,
triste burgo de España. El coche rueda
entre grises olivos polvorientos.
Allá, el castillo heroico.
En la plaza, mendigos y chicuelos:
una orgía de harapos…
Pasamos frente al atrio del convento
de la Misericordia.
¡Los blancos muros, los cipreses negros!
¡Agria melancolía
como asperón de hierro
que raspa el corazón! ¡Amurallada
piedad, erguida en este basurero!…
Esta casa de Dios, decid hermanos,
esta casa de Dios, ¿qué guarda dentro?
Y ese pálido joven,
asombrado y atento,
que parece mirarnos con la boca,
será el loco del pueblo,
de quien se dice: es Lucas,
Blas o Ginés, el tonto que tenemos.
Seguimos. Olivares. Los olivos
están en flor. El carricoche lento,
al paso de dos pencos matalones,
camina hacia Peal. Campos ubérrimos.
La tierra da lo suyo; el sol trabaja;
el hombre es para el suelo:
genera, siembra y labra
y su fatiga unce la tierra al cielo.
Nosotros enturbiamos
la fuente de la vida, el sol primero,
con nuestros ojos tristes,
con nuestro amargo rezo,
con nuestra mano ociosa,
con nuestro pensamiento
-se engendra en el pecado,
se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!-
Esta piedad erguida
sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,
esta casa de Dios, decid, oh santos
cañones de von Kluck, ¿qué guarda dentro?

MACHADO, Antonio

La recogida de la oliva en la finca de los Labordeta

Después de los días de Navidad y tras la festividad de Reyes, volví a mi profesión de dar clases, en este caso de francés a los bachilleres del colegio militar. Mi hermano me insistió para que fuese preparando oposiciones, y para meditar la opción y recuperar la serenidad mi madre me envió a que vigilase cómo iba aquel año la recogida de la oliva en Belchite, en la finca familiar que mi padre había comprado antes de morir. Tomé el autobús de línea, me hospedé en la fonda Jesús Obrero y comencé junto a un gran amigo, Manolo el Carbonero, a seguir a última hora de la tarde, y cantando jotas de recogida, al carro que desde el olivar traía a la fábrica de Manolo los sacos con la carga. Mientras descargaban los sacos, untábamos unas buenas rodajas de pan en el aceite que se escurría de la prensa y, pasándolas por el fuego de los enormes bidones que servían para calentar la nave, nos comíamos aquel pan que sabía a gloria, junto con unos vasos de vino tinto, siempre acompañados por el humor sacrificado de Mediometro, el empleado que en 1936 se metió en la chimenea del horno de la jabonería para poder escapar de aquellos que entraron en la fábrica con las pistolas.


LABORDETA, José Antonio (2010): Regular, gracias a Dios, Barcelona, Círculo de lectores.

dijous, 7 d’abril del 2011

El meu taller: l'antic celler


Lola Anglada (1892-1984): La veremadora (sense datar)

El meu taller guarda les sentors del bon vi de quan era un celler ple de bótes arrepapades en llurs bancals, en dues rengleres. Aleshores, la verema era alegria i brogit en el casal, un renou que nosaltres, infants, esperàvem amb aler perquè aquest tragí de cada any el celebràvem com una gran festa. Quan el matí tot just apuntava, les remors en els cellers ens feien llevar per poder veure l’arribada dels carros amb les portadores plenes de raïms d’or, carmesí i negre d’atzabeja, tan carregats, que es movien feixucs, i els animals, cansats, esbufegaven [...].

Aquests dies de la verema eren acolorits per la gamma virolada dels raïms i els pàmpols escarlata, color de tardor, les portadores que vessaven de penjolls de raïms on les vespes feien feina, i els homes espitregats i amb les calces arromangades que descarregaven les portadores i les abocaven al cup, raïms que prest sagnaven. Tot era cridòria, remors, gatzara que creixia quan els homes trepitjaven els raïms bo i barrejant-s’hi les vespes i les abelles brunzinaires que s’enganxaven al most; alegria, cantades dels veremadors, sentors de vi verge... Aquesta fortitud semblava dir-nos que la vida de tots els qui ací ens aplegàvem no havia de tenir mai fi.

Lola Anglada (1980). La meva casa i el meu jardí. Barcelona: Alta Fulla (pàg.27-29).

dimecres, 6 d’abril del 2011

La senzillesa


Els meus berenars, al temps de la meua infantesa, i fins i tot de la meua adolescència, han estat, sempre, elementals i humils. El que més m’agradava era menjar un tros de pa amb oli i sal. De vegades, les vegades de més luxe, hi havia una delicada variant: la meua mare em posava pa amb oli i sucre, o pa amb sucre i oli.


Enyore molt aquells primaris berenars, a la porta de casa, o corrent pel carrer, jugant, menjant a mos rodó el meu berenar, potser excessivament oliós de vegades, com m’agradava —i m’agrada, encara—.


Vicent Andrés Estellés (1985). Tractat de les maduixes. Barcelona. Empúries (pàg. 35).



dissabte, 2 d’abril del 2011

Vinos con banda sonora


Dibujo de SCIAMMARELLA, EL PAÍS, 01/04/2011
¿Las uvas cantan al son de la música? Hay quien opina que sí: los viticultores que ponen banda sonora a viñedos y bodegas. Y no se trata solo de organizar conciertos de luz y sonido entre cepas y barricas, como incentivo del turismo entre copas. Las rutas vinícolas con "algo más" (del spa al espectáculo) proliferan en todo el mundo, de La Rioja al californiano Napa Valley. Son ingredientes para extremar lo bucólico.
Pero también los racimos o el líquido en fermento, no las personas, son los destinatarios de los sonidos incentivadores. ¿No bastan los sonidos de la naturaleza, el viento, la lluvia o el canto de los pájaros, para alimentar las delicadas uvas y la atmósfera que las rodea? Pues parece que no. Y la música clásica parece que triunfa en este terreno, sobre todo las pizpiretas y sensibles melodías de Mozart.





Text extret de EL PAÍS: Rosa Rivas (01/04/2011): Vinos con banda sonora, p. 51.
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